3 de noviembre de 2017

La odisea de llevar trozos de playa a zonas sin costa

—¿Cómo que practicas voleyplaya? ¿En Madrid?

Esta pregunta, u otras similares, resultarán familiares a aquellos que practiquen deportes de playa en zonas de interior.

El voleyplaya es un deporte muy reciente. Su origen se sitúa en torno a 1915, y solo se considera olímpico desde los juegos de Atlanta de 1996. A pesar de su reciente creación, el interés mediático que ha suscitado y la facilidad para practicarlo en zonas de costa (no se necesitan grandes infraestructuras ni muchos jugadores) han hecho que supere en adeptos a otros deportes con una historia más dilatada.

Existen otros deportes de arena, como el fútbol playa, el tenis de playa y el balonmano playaque aunque todavía no son olímpicos, cuentan con reconocidas competiciones y se inscriben dentro de las respectivas federaciones internacionales de sus deportes padre.
En el momento en el que se intentan profesionalizar estos deportes surgen los interrogantes: ¿qué ocurre con las zonas de interior? ¿Y si hace mal tiempo?
beach_volley_at_the_beijing_olympics_-_brazilian_semi-final_wikimedia-commonsSemifinal masculina de voleyplaya en los Juegos Olímpicos de Pekín. Foto: Wikimedia Commons
Según el reglamento internacional de voleyplaya, no es necesario que la arena sea de playa. También puede ser de río o de un yacimiento, siempre que la superficie sea «de arena fina nivelada, plana, uniforme y con drenaje suficiente para evacuación del agua de lluvia o riego». Los granos deben ser «redondeados pero no muy finos para evitar que se levante polvo». Además, «la arena estará bien tamizada de manera que no presente piedras gruesas, conchas o cualquier elemento que pueda ocasionar cortes o lesiones a los jugadores. El espesor de la capa de arena será como mínimo de 40 cm».

No es tarea fácil la de mantener esos 8x16 m de pista en el caso del voleyplaya y del tenis playa (de 12x27 para el balonmano playa y de hasta 30x50 para el fútbol playa), además de un perímetro razonable a su alrededor, llenos de buena arena. Muchas de las pistas artificiales ven mermados esos 40 cm de espesor a medida que pasa el tiempo, porque es inevitable que los jugadores se «lleven» parte de esa arena pegada a sus cuerpos o a su ropa.
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Foto: Beach Center Arena. Zaragoza

Dónde conseguir la arena


Muy pocas pistas artificiales se montan con arena real procedente de playas. En muchos casos, esta opción no sería deseable, porque hay muchas playas pedregosas cuya arena no sería apta.

En España hay varios proveedores de arena de sílice para usos deportivos. Este tipo de arena es idónea para este uso por no ser tóxica ni disolverse en agua. Por ejemplo, la empresa Celabasa ofrece arena de sílice en sacos de 25 kg, en big bags de 1.000 kg y a granel. Incusa tiene un acuerdo con la RFEVB (Real Federación Española de Voleibol) para suministrar arena de sílice para todos los clubes que deseen adquirirla. Su arena, homologada por la Federación, se obtiene junto a las Hoces del Río Duratón (Segovia).

Las características de la arena pueden influir notablemente en el juego, y eso es algo que notan fácilmente no solo los expertos, sino también los aficionados. Los pies son sensibles y la capacidad de salto y la velocidad varían mucho de un tipo de arena a otro.
«La capacidad de salto y la velocidad varían mucho de un tipo de arena a otro»
Por ejemplo, en las pistas más nuevas los pies se hunden demasiado. En las pistas que ya llevan tiempo en uso, la arena está más compacta y, por lo tanto, es posible correr más rápido y saltar más, aunque las articulaciones se resienten en proporción.

Algunos jugadores acostumbrados a modalidades de pista prefieren un campo más duro, porque así la superficie les parece más similar a la de los pabellones indoor y a sus músculos les resulta familiar. Los jugadores que se han formado  en arena de playa están más acostumbrados a las arenas blandas, aunque en ellas aumenta el gasto energético en desplazamientos y saltos.

En invierno, la arena está más dura y compacta que en verano. En la web Solo voleyplaya explican que esta dureza se debe a la capa freática: «dicha capa es la lámina superior donde está el agua por debajo de la arena, en verano está más baja por la evaporación del agua en las capas más superficiales y en invierno más alta por la falta de evaporación».

Como se ve, esta superficie es más cambiante que otras y en ella influyen numerosas variables que hacen que las pistas estén, de algún modo, «vivas».
tenisplayaFoto: Beach Center Arena. Zaragoza

No solo de arena está hecha una pista


La calidad de la arena no es lo único a tener en cuenta al montar una pista artificial para practicar deporte. Otros factores como la orientación con respecto al sol pueden influir en la satisfacción final de las personas que la utilicen. El hoyo donde se colocará la arena debe tener al menos un metro de profundidad, y su inclinación debe favorecer el drenaje pero, a la vez, hacer que la superficie quede nivelada. Debe tenerse en cuenta que la arena retiene agua y, si esta no tuviera por dónde salir, la pista se encharcaría. Por lo tanto, se suelen enterrar unos tubos de plástico agujereados que sirvan como vía de escape para esa arena.

Una instalación de estas características va acompañada de certificados de análisis químico y granulométrico de la arena y fichas de seguridad. El precio aproximado de levantar una sola pista de voleyplaya artificial, teniendo en cuenta no solo la arena sino también el sistema de drenaje, la obra para la zanja y el juego de postes, ronda los 15.000 €, sin contar los gastos adicionales (alquiler del terreno, obra previa, licencias, seguridad, etc).


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Certificado de homologación de arena emitido por la FIVB (Federación Internacional de Voleibol)
«La gente quiere ver a los jugadores enterrados hasta los tobillos», dice Todd Knapton, el vicepresidente de la empresa que provee la arena para el World Tour de voleyplaya que tuvo lugar en Toronto en septiembre de 2016. «Llueva o haga sol, haga calor o frío, debe ser como un niño tratando de montar en bicicleta a través de canicas». Y ese efecto de esfuerzo, que es muy real más allá de la apariencia, solo se consigue empleando la arena adecuada.

Pistas de arena indoor


En algunos lugares donde no hace buen tiempo han proliferado clubs de playa con pistas cubiertas que ofrecen clases, competiciones y pistas de alquiler de los deportes mencionados. Lo que a priori puede parecer algo antinatural, teniendo en cuenta que estos deportes han nacido ligados a una filosofía y un entorno y parecen inseparables de la costa, ha cobrado sentido cuando se han añadido a la oferta algunos factores que la hacen atractiva e incluso preferible a la opción inicial. A saber, la estabilidad (en las pistas exteriores, nunca sabes cuándo puede diluviar o hacer demasiado viento) y una suculenta oferta de actividades paralelas.

Las pistas de voleyplaya cubiertas North Beach en Canadá llevan 23 años proporcionando un escape tropical a todos aquellos que prefieren pedirse una Coronita o una Piña Colada y ver algún partido en lugar de aguantar los 30 grados bajo cero que puede llegar a haber en Toronto. Se jactan de ser los primeros en utilizar la arena “Hutcheson” que ahora se usa en los partidos de la FIVB y los Juegos Olímpicos.

Fremantle Indoor en Australia, Indoor BeachCenter Berlin en Alemania son solo algunos de los muchos clubes que ofrecen deportes de arena indoor por todo el mundo. Este último cuenta con siete pistas de voleyplaya, calefacción, un bar y una sauna.

En España ya está empezando a haber algunos clubes indoor. Es el caso de Green Indoor Park en Barcelona, Beach Arena en Valencia, Arena Sports en Sevilla o Beach Center Arena en Zaragoza.

Este último, que abrió sus puertas antes del verano, cuenta con tres pistas. La adaptación de una nave ya existente, el montaje de las pistas con las características anteriormente citadas, la instalación eléctrica, la prevención de incendios, la seguridad, las licencias y otros conceptos derivados dejan una suma de unos 100.000 € para poner en marcha una instalación de estas características. «La arena no es lo más caro», recuerda Nicolás Lemaitre, encargado del Beach Center Arena de Zaragoza. Sin embargo, el tiempo para levantarlas no ha sido excesivo: en dos meses han estado listas.
zgoza3Foto: Beach Center Arena. Zaragoza
En el caso de Zaragoza, el motivo principal de levantar unas pistas artificiales está claro: allí no hay playa. Pero incluso en algunas zonas costeras se levantan pistas artificiales. El motivo es que «es una arena diseñada para que se endurezca menos. No genera casi polvo porque no es muy ligera, se desplaza menos que la de una playa. Viene de una cantera natural, y la trituran hasta que tiene ese aspecto», explica Lemaitre. «El voleyplaya en España se considera todavía un deporte de verano. Pero muchísimos países lo practican durante todo el año. En Zaragoza hay aprobado un programa de tres años para la formación de jóvenes deportistas. Nuestra idea es acercar la playa a sitios donde no la hay 365 días al año, llueva, truene o haga frío», añade.

«El voleyplaya en España se considera todavía un deporte de verano. Pero muchísimos países lo practican durante todo el año»

Hay lugares costeros con gran tradición de voleyplaya que sin embargo necesitarían pistas cubiertas para garantizar una competición durante todo el año que pueda continuar en los meses fríos.

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¿Se quedará el mundo sin arena?


La arena de sílice se usa, por ejemplo, para los bunkers (obstáculos de arena) de los campos de golf. También para la fabricación de ladrillos, de piezas de fundición, de máquinas de filtrado y purificación, jardines, cemento, asfalto, cristales, pantallas y un sinfín de usos más.

Geológicamente, la arena no se define por su composición sino por el tamaño de sus granos, que debe estar entre 0,0625 mm y 2 mm. Por encima de esas medidas se considera grava; y por debajo se considera «cieno» o lodo. Si atendemos a su composición, la mayor parte suele estar formada por cuarzo, que es una de las formas más comunes de sílice. Pero, por ejemplo, la arena de las playas incluye también trozos de conchas e incluso de plásticos.
arena_de_siliceArena de sílice. Foto: Wikipedia
Un artículo en The New Yorker alertaba hace unos meses de la escasez relativa de la arena y de su uso para numerosas industrias. Aunque el mundo está lleno de playas, no cualquier tipo de arena es un agregado válido para el uso industrial. El agregado natural es el segundo recurso más explotado del mundo después del agua, y en muchos lugares no es fácil acceder a esta arena de calidad. En 2014, Naciones Unidas publicó un informe que concluía que la explotación de arena y grava «excede con creces las tasas de renovación naturales» y que, además, la cantidad de arena explotada en la minería está creciendo exponencialmente.

«La arena o "agregado natural" es el segundo recurso más explotado del mundo después del agua»

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